Campaña: El número sí importa

Chile necesita una ley de cuotas ¡ahora!

El Número Sí Importa

Por Esperanza Cueto, Presidenta Comunidad Mujer. Publicada originalmente en El Mercurio 

 

Las recientes inscripciones de candidatos para las Elecciones Municipales 2012 confirman, una vez más, que la cancha es muy desigual entre hombres y mujeres en el acceso al poder político.

La evidencia entregada por el Servicio Electoral resulta dramática: en las listas oficiales publicadas por este organismo encontramos que las candidaturas de mujeres declaradas por los partidos sólo alcanzan al 14,4% de alcaldesas y 26% de concejalas.

En la elección anterior de 2008, el total de candidatas a alcaldesas fue del 17,5% y de concejalas fue de 25,3%. En suma, no avanzamos nada. Por el contrario,  para esta cita electoral del 28 de octubre se mantiene la misma lógica de nominación de los últimos 20 años, donde los partidos políticos llevan en promedio un 80% de candidatos hombres en sus listas. Y dónde el 83,8% de los candidatos van a la reelección, según cálculos de ICSO-UDP.

Las elecciones municipales eran una buena oportunidad para dar señales de cambio, renovación e inclusión de nuevos liderazgos.  No obstante, a pesar de las declaraciones de intención de las autoridades y de los políticos, de los llamados de la ciudadanía a mejorar la calidad de la democracia y a superar la crisis de representatividad que afecta al país, pareciera que aún no se estima urgente dejar atrás viejas costumbres tan arraigadas. Y, por lo tanto, tendremos nuevamente una oferta electoral compuesta principalmente de  hombres y autoridades que se reeligen.

Esta realidad demuestra que la ausencia de mujeres en la toma de decisiones políticas  aún no se reconoce como un déficit de nuestra democracia. También nos revela que sólo con  ‘buenas intenciones’ no se producirán cambios políticos. Sin una obligación explícita para los procesos de nominación de los partidos, no cambiará el sesgo de género que han demostrado históricamente, desaprovechando de paso el enorme activo que representan sus militantes mujeres.

Si no, ¿cómo se entiende que este año, todos los pactos políticos estén tan lejos del equilibrio de género en sus listas? En la elección de alcaldes/as, el porcentaje de mujeres candidatas fluctúa entre el 8% y el 20%.  Por ejemplo, los partidos oficialistas (UDI-RN) proponen 81% de hombres y 19% de mujeres; en tanto la oposición atomizada en subpactos (Por un Chile Justo y Concertación Democrática) propone en promedio 86% de hombres y 14% mujeres. Es decir, en ningún caso con estas cifras las mujeres, que son la mitad de la población del país, podrían ver representados sus intereses en el espacio local.

La representación equitativa en la toma de decisiones políticas es un requisito crucial para el funcionamiento de una sociedad democrática. Tal como afirma la política y filósofa francesa Sylviane Agacinski, “la política debe ser un espacio mixto y abierto para participar de igual manera y en igualdad de número”. Por ello, dadas las reglas del juego actuales  del sistema político chileno, debemos avanzar hacia la paridad y la forma de hacerlo es a través de mecanismos de acción afirmativa.

Las recomendaciones de organismos multilaterales y la evidencia internacional revelan que el único instrumento que ha demostrado ser efectivo a corto y mediano plazo para corregir la desigualdad en el acceso al poder y acelerar la incorporación de mujeres a cargos de toma de decisiones, son las cuotas de género en la nominación de las candidaturas. Y si bien no son el único mecanismo, es el más efectivo en el corto plazo. Los 11 países de América Latina que en la última década han aplicado cuotas en sus legislaciones han equiparado notablemente la representación de mujeres y hombres en cargos de poder, como es el caso de Argentina, Costa Rica, Ecuador, Perú y Bolivia.

Es en este contexto que ComunidadMujer, con el apoyo del PNUD, está impulsando la campaña “El número sí importa”, para impulsar a las autoridades políticas a legislar a favor de una ley de cuotas que aumente el número de mujeres en la oferta electoral, obligando a los partidos políticos a presentar listas equilibradas de candidatos. Las cuotas sólo facilitan que ellas sean nominadas, porque son los electores y electoras los que, finalmente, eligen. Es decir, no se trata en ningún caso de cargos reservados para las mujeres, y que le resten méritos como se suele confundir.

La transversalidad y alta adhesión que ha concitado esta iniciativa nos revela que la falta de mujeres en los espacios de toma de decisión es hoy una preocupación real de la ciudadanía, vista además como una falencia de la democracia.

Chile sólo será un país más justo cuando hombres y mujeres participen en igualdad de condiciones en los espacios de toma de desición. Por eso, hoy el número sí importa.